Empleadores responsables , buenos ciudadanos que los perjudica el P. E.
EL COSTO SANITARIO DE LOS AGRONEGOCIOS
Posted: 09 Apr 2008 10:06 PM CDT
..."“Los gurises Portillo vivían en el medio de la soja, justo habían fumigado y ellos se bañaron en el arroyo pegado al campo con soja. Todo es mucha coincidencia”, evalúa Armando Ravasio, con tres décadas en el lugar.
De oficio mecánico, confiesa que la población está dividida entre los que viven de la soja y lo que no, pero que todos reconocen los males. “El pueblo está rodeado de soja. Los depósitos están dentro del pueblos, las máquinas se lavan en las calles, fumigan todo arriba de nuestras cabezas,
hasta arriba de la escuela fumigaron, fíjese el pasto y los árboles como están quemados. Después andamos todos sin poder respirar, los gurises nacen con problemas, la soja nos arruinó la salud, ni el más sojero se lo niega”.
Agricultura sin agricultores
La Fundación Rockefeller y la Fundación Ford, ambas de Estados Unidos, comenzaron en la década del 50 a promover, mediante la investigación de laboratorio, mayor producción por hectárea es pos de aumentar la rentabilidad. Fue el germen de una agricultura tecnificada, con mayor maquinaria, riego cronometrado y un tipo de semillas híbridas. Al proceso se lo denominó “revolución verde”.
Durante las dos primeras décadas, la tendencia fue impulsada por grandes semilleras, por un lado, y las compañías químicas, por otro. “Luego las químicas adquirieron a las semilleras. Se quedaron con todo el negocio, obligando al productor a comprar las semillas y los agrotóxicos que ellas decidieran”, explica la investigadora del mexicano Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración), Silvia Ribeiro.Durante la década del 60 y 70 aumentó el rendimientos de los cultivos, pero también implicó que los agricultores sean cada más dependientes de costosos insumos químicos.
La consecuencia fue el desplazamiento generalizado de campesinos fuera de sus tierras y empobrecimiento de los suelos. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), integrado por quince mil familias de siete provincias, encuentra en este fenómeno el inicio del aumento gigantesco de las grandes ciudades, la pérdida de poder social de las comunidades campesinas, su traslado a barrios de emergencia de las grandes urbes y su empobrecimiento.
A fines de los '80, comenzó la llamada “segunda revolución verde”, impulsada por las compañías de biotecnología.“El campo, a nivel mundial, atraviesa una nueva etapa marcada por la transnacionalización del capital, la utilización de nuevas tecnologías y un impacto social y ambiental silenciado, tendencia potenciada por el auge de los agrocombustibles”, explica Ribeiro, resaltando que el actual modelo de agronegocios es manejado en todas sus etapas por las transnacionales agroquímicas, desde la producción hasta la comercialización, pasando por la venta de semillas y los químicos, hasta la distribución.De las siete mil empresas que en la década del 80 controlaban la producción de semillas en el mundo, actualmente sólo veinte compañías dominan el 50 por ciento de ese mercado.
Un relevamiento del Grupo ETC confirmó la concentración de la industria: entre las diez compañías de semillas más importantes del mundo facturaron, en 2006, 13.000 millones de dólares, el 57 porciento del mercado de semillas. Las tres principales compañías -–Monsanto, Dupont y Syngenta-- controlan el 39 por ciento del negocio. Monsanto es la empresa de semillas más importante del mundo, con la quinta parte del comercio de semillas y una facturación de 4476 millones de dólares. La compañía fue uno de los motores más importantes de la introducción de semillas transgénicas. Produce semillas resistentes al mismo herbicida que produce, y lo vende como un paquete tecnológico.
Con la introducción de la “soja RR” en la agricultura mundial, se disparó el consumo del glifosato de Monsanto. Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes
deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, es acusada de haber cedido a sus presiones.
En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embrazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas.“La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.Desde fines de los '90, las organizaciones campesinas, indígenas y ambientales señalaron el poder de las compañías biotecnológicas, y de allí se explican la falta de estudios sobre los efectos del modelo sojero. “El
Programa de Pesticidas de la EPA constituye un verdadero grupo de tareas del 'lobby pesticida'”, asegura Kaczewer.
Entre sus pruebas, exhibe un estudio del Grupo de TrabajoAmbiental (EWG) de Estados Unidos, queinvestigó el origen de los ingresos de los evaluadores de mayor rango en la EPA y constató que, desde que comenzara el Programa de Pesticidas de ese organismo gubernamental, dos tercios de ellos recibían al menos parte de su sueldo de entidades de la industria agroquímica.“Hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato, el límite máximo de glifosato residual en soja establecido en Estados Unidos y Europa era de 0,1 miligramos por kilogramo. Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 miligramos por kilogramo, un incremento de 200 veces el límite anterior. Semejante aumento responde a imposiciones de las empresas productoras de glifosato”, explica Kaczewer.“Las empresas como Monsanto, Novartis y Bayer impulsan la supresión del disenso, con una influencia que parece generar en los científicos una ceguera selectiva que los hace ignorar o malinterpretar la
evidencia científica. Existe un complejo sistema destinado a impedir la publicación de hallazgos adversos. Gigantescas empresas imponen el tipo de ciencia e investigación científica que se debe hacer.
De ahí que no es casualidad la ausencia de estudios toxicológicos a mediano y largo plazo ni bioensayos en aguas y suelos”, denuncia Kaczewer, y cita como ejemplos locales la influencia, a través de subsidios, sobre las universidades. “Las corporaciones están comprando departamentos enteros de universidades públicas, no solo en la parte agronómica sino en la parte biológica, en la parte médica. Los gerentes de las multinacionales compraron firmas de científicos y la literatura del complejo de la soja está infectada de papers ridículos”.
La influencia de los agronegocios avanzó sobre otros ámbitos.
En 2003, campesinos formoseños del poblado Colonia Loma Senés denunciaron las
fumigaciones con glifosato en la zona. Exhibieron sus plantaciones arruinadas, mostraron certificados médicos que confirmaban síntomas de envenenamiento y fotografías de sus animales muertos. En una inusual medida, la jueza Silvia Amanda Sevilla ordenó el cese inmediato de las fumigaciones con Roundup, sentó precedente, fue la primera vez que se dictó una medida de ese tipo. Desde entonces, fue declarada enemiga de las empresas de monocultivos y comenzó
un proceso de hostigamiento por parte de pares, superiores y el poder político.En diciembre de 2007 fue echada de su cargo bajo las acusaciones de “mal desempeño en el cargo y desconocimiento manifiesto del derecho”. Entre las acciones juzgadas estuvo la orden de asistencia inmediata, por parte del gobierno local, a campesinos. “Nunca me perdonaron que frene las fumigaciones. Había ministros del gobierno involucrados, me presionaron jueces para que dé marcha atrás. Y el juicio de mi destitución fue un circo romano. La vida se me está
haciendo cada vez mas complicada. Me cuesta muchísimo trabajar en la profesión por varias razones, pero la principal es que mi apellido es mala palabra en Formosa y la gente, salvo la muy audaz,no quiere contratar mis servicios porque en los juzgados me hacen la vida imposible y debo presentar mas recursos que otros abogados por los disparates que resuelven en mis causas”, afirmó Silvia Sevilla. La abogada de las comunidades denunciantes, Roxana Silva, fue categórica: “La echaron por cumplir con su deber. Todos sus fallos se ajustaron a derechos y aquí es
un pecado.
No se puede meter contra el poder político y los empresarios”. En Formosa continúan utilizando glifosato. Ningún otro juez prohibió las fumigaciones
“Soya Tour” en Ituzaingó Anexo y Montecristo, en Córdoba, Argentina
Posted: 09 Apr 2008 10:02 PM CDT
“Soya Tour” en Ituzaingó Anexo y Montecristo, en Córdoba, Argentina“El proceso de globalización le impuso a la Argentina en los años 90 un modelo de país productor de transgénicos y exportador de forrajes. Las consecuencias son ahora fáciles de advertir: inmensos territorios vaciados de sus poblaciones rurales, cuatrocientos mil productores pequeños arruinados y poblaciones afectadas por graves enfermedades. Este modelo agro exportador expresó la abdicación del Estado frente a las políticas de mercado.”
Durante la realización del Foro Social de Resistencia a los Agronegocios organizado por el Grupo de Reflexión Rural, Centro de Políticas Públicas para el Socialismo, Acción Ecológica, GRAIN, BaseIS, Terra de Direitos, FOBOMADE y la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, con el propósito de coordinar estrategias de resistencia e intercambio de experiencias entre las distintas organizaciones del cono sur que luchan contra el modelo de los agro negocios.
En este contexto se realizó una visita a los campos de soya en Córdoba junto a diferentes organizaciones e instituciones, la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas, Vía Campesina de Ecuador, Terra de Direitos de Brasil, el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo, RALLT- Bolivia, Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa” (FNMCB-BS), Veterinarios sin Fronteras Bolivia y dirigentes campesinos de Bolivia y Ecuador, con el objetivo de conocer los daños causados por el uso de agroquímicos en el cultivo de soya transgénica, los impactos ambientales (contaminación del aire, suelos, agua) y los impactos en la salud de las personas que viven en barrios cercanos a las plantaciones.
- Visita al Barrio de Ituzaingo Anexo de la Cuidad de Córdoba. Argentina.
En compañía de la Organización de Madres de Ituzaingo visitamos el Barrio Ituzaingo Anexo ubicado al Sureste de la cuidad de Córdoba Argentina en la periferia urbana, en cuyo recorrido de las calles se observó la gran expansión de los cultivos de soya transgénica a escasos metros de las viviendas, de acuerdo a lo relatado por las madres, se ven constantemente afectadas por las incesantes fumigaciones que realizan en el lugar con glifosato, endosulfan, 2-4D, paracuat y otros, convirtiéndose en una amenaza persistente.
Posteriormente se visitó el dispensario (centro de salud), que sólo realiza atenciones de primer nivel a través de consultas. Se conversó con el personal y los médicos, alguno de ellos relativamente nuevos, debido a que se realizan frecuentes cambios por el temor a contaminarse y de contraer alguna enfermedad. El nuevo personal médico tiene alguna información sobre el problema que atraviesa el barrio e informan que recién elaborarán un plan de trabajo donde se tratará el tema.
Según el grupo de Madres el dispensario fue una medida que utilizaron las autoridades locales para “callar” las voces que exponían la situación sanitaria del barrio. “Se ofrece atención médica pero no se cuestiona el origen de las enfermedades”
En una entrevista con la Trabajadora Social, funcionaria antigua en el dispensario, informó que antes se brindaba bastante información a los vecinos del barrio, pero actualmente ya no existe este tipo de trabajo por el constante cambio de personal. También señaló que se tienen casos de leucemias, todo tipo de cáncer, malformaciones y otros. Debido a esto, el barrio ya se encuentra marcado por los antecedentes y consecuencias que trajo consigo el cultivo de soya transgénica, sumado a esto no existe ninguna medida por parte de las autoridades, porque simplemente prefieren negar el problema.
La organización de madres señala que los resultados de los análisis de sangre realizados a los niños reportaron la presencia de hasta 5 agroquímicos; una de ellas expreso preocupada “nuestros niños tienen una mezcla de agroquímicos”.
Lo más sorprendente fue ver el reporte que realizaron de manera personal, la organización de madres, sobre los problemas de salud en el barrio, algunas de las enfermedades encontradas fueron: lupus, anemia hemolítica, tiroides, leucemia, linfoma, sarcoma, tumor de cabeza y ojo, cáncer de útero, mama, páncreas, estomago, testículo, vejiga, entre otros. Además nos informaron que llevan registrados más de 200 casos de cáncer; señalan que muchos de sus vecinos, mujeres, jóvenes y niños fallecieron debido a las patologías encontradas sin poder hacer nada al respecto. También existen problemas de malformaciones en recién nacidos, las mujeres tienen temor de embarazarse debido a que se dieron casos de abortos espontáneos, por lo que temen que sus bebes nazcan con algún problema. Asimismo elaboraron un mapa del barrio donde se puede identificar claramente los lugares donde se encuentran las personas con los tipos de patologías .
Ellas expresan, que tienen soya en el este, norte y sud del barrio, es decir viven rodeados de cultivos de soya, y en época de fumigación las avionetas pasan encima de todas las personas que habitan el barrio.
El barrio cuenta con calles que se ven desérticas con muy poca vegetación, los árboles del lugar están secos y algunos muertos; e incluso sus terrenos y viviendas se desvalorizaron debido a que la gente identifica a la zona “de gran riesgo para la salud” por lo que no pueden vender sus propiedades e ir a vivir a otros lugares donde no estén expuestas a las altas concentraciones de agrotóxicos.
El anhelo de estas madres es un ambiente de vida mejor para su familia. Lo valioso de este grupo de mujeres es que ellas luchan y resisten poniendo en riesgo sus propias vidas ante las constantes amenazas físicas y verbales que reciben.
Todas estas son las consecuencias de un modelo de agricultura impuesta por empresas como Monsanto que velan solamente por sus propios intereses, netamente económicos, sin tomar en cuenta el gran daño que causan a las personas y al medio ambiente.
- Visita al Barrio de Montecristo de la cuidad de Córdoba. Argentina.
Junto a la Organización por la Vida, se realizo la visita al barrio donde los vecinos expresaban la presencia de todo tipo de enfermedades, entre ellas el lupus, distintos tipos de cáncer, niños nacidos con malformaciones etc. Asimismo señalan que muchos de sus vecinos ya murieron con diferentes tipos de cáncer y otros tipos de patologías. Incluso al recorrer las calles del barrio se pudo observar a los perros y gatos del lugar con tumores; los árboles en las calles y en la plaza principal están secos y van muriendo poco a poco al igual que la vegetación va desapareciendo a ritmos acelerados.
El barrio está rodeado de cultivos de soya transgénica y estos se encuentran muy cerca de las viviendas (al frente de ellas), pero lo que llamó la atención fue encontrar los silos asentados en el centro del barrio en una de las avenidas principales, uno de los vecinos señaló al respecto “los silos también nos envenenan con sus gases tóxicos y sus partículas, esto sumado a los agroquímicos hacen un cóctel de contaminantes muy peligroso”. Los vecinos expresan que los responsables de manejar los cultivos y los silos “no cumplen ni la ordenanza, ni la ley provincial” y que “vivir en Montecristo se ha transformado en una bomba de tiempo”. También se pudo evidenciar la presencia de una empresa envasadora de agroquímicos y junto a ella una fábrica de galletas y al otro lado las casas de los vecinos.
Otro aspecto que llamó la atención desde el momento de ingresar al barrio fue la presencia en el supermercado y en los silos de letreros con el nombre de Miguel Gazzoni, propietario de grandes extensiones de cultivos de soya. Los vecinos informan que es como si fuera el dueño del barrio y debido a esto, tiene dominio sobre la gente, ya que muchos trabajan para él. Existe temor de los vecinos para reclamar sus derechos ante las autoridades, ya que la gente que trabaja para Gazzoni recibe tickets para abastecerse de productos del supermercado, motivo por el cual temen denunciar las irregularidades que están sufriendo en el barrio, por lo que prefieren mantenerse callados y vivir como si no pasara nada.
Conclusiones
Los alarmantes impactos sobre la salud de los vecinos en ambos barrios, son una clara evidencia de los daños irreversibles que causan estos modelos de agricultura que solo velan los intereses económicos de las empresas dueñas de toda la estructura; ignorando el terrible daño que provocan al bienestar y convivencia que por derecho tiene los y las ciudadanas. Es evidente que los monocultivos de soya transgénica se expandieron sin respetar ninguna ordenanza, como señalo una de las madres de Ituzaingo, “lo único que falta es que en los patios de las viviendas quieran sembrar soya transgénica”.
Las fumigaciones constantes y en elevadas concentraciones que requiere la soya transgénica afectan de manera irreversible a la salud, dañan el medio ambiente, arrebatando y devastando todo lo que está a su paso.
Compartir con los vecinos de estos barrios y conocer de manera directa los problemas a los cuales los sometieron, fue una gran experiencia para los visitantes especialmente para los productores que están más de cerca de los cultivos; quienes a través de esta visita reafirmaron su condición de realizar una producción que no se convierta en amenaza para los seres humanos y el medio ambiente. A partir de estas vivencias estamos comprometidos a seguir trabajando para evitar que este tipo de modelos devastadores amenacen la diversidad biológica y cultural de América Latina; atentando y devastando la producción de nuestros pequeños productores quienes serían los directamente afectados con este tipo de producción que se manejan en pocas manos.
Recordar que este modelo de producción sojera vulnera el derecho humano de los y las vecinas a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo, el derecho a la salud y el derecho a la información ambiental.
Los resultados de los encuentros de las organizaciones con los vecinos y organizaciones que se oponen al uso de agro tóxicos se socializaron en el Foro Social de Resistencia a los Agro negocios que se llevó a cabo los días 23 y 24 de junio en la Ciudad de Buenos Aires con la participación de más de 90 referentes de organizaciones de Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Argentina.
Por último agradecer la acogida de las Madres de Ituzangó y las organizaciones de Montecrísto y trasladarles nuestro sincero apoyo y compromiso.
Muchas gracias
Sorka Copa Romero . FOBOMADE – Bolivia
Jordi Menéndez. Veterinarios sin Fronteras - Cataluña
Red por una América Latina libre de transgénicos
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